22/10/10

... there's an endless story.

Me gusta vestirme, me gusta que sea como un juego, más bien como un ritual, que haya una secuencia, casi siempre la misma. Me gusta también que sea una creación, la creación de la propia imagen. Me gusta empezar siempre con las calcetas (mi parte menos favorita) y terminar siempre con el perfume, porque también el aroma es parte de la imagen. Me gusta arreglarme en cabello con cuidado, mechón por mechón. Me gusta, claro está, tener que decidir cada día los colores, los estilos, las texturas adecuados.

Por otro lado soy gran fan de la desnudez.

Eso que llaman la "desnudez del alma" me acomoda poco, la verdad, la prefiero si es ficticia, sobre todo si es literaria. Pero en general creo que le compete más a los psicólogos o a los curas. Yo soy un profe, y a pesar de lo que muchos creen, no, repito: no estoy capacitado para solucionar los problemas internos de las personas (si acaso puedo intentar ser un buen apoyo de mis amigos).

La desnudez física, en cambio, es algo que me acomoda muy bien. Encuentro en ella algo de perfectamente limpio y tierno, algo de dulcemente vulnerable y también algo de seductoramente atrayente. Don't get me wrong, con esto no quiero decir que todos deberíamos andar desnudos por la vida, como dice mi madre, estoy perfectamente consciente de que no todos somos iguales y seguramente hay a quienes agradecería que procuraran no mostrar nunca un centímetro de más de piel. La desnudez es ante todo un bonito secreto, una bonita sorpresa, una cosa hecha para disfrutarse en la intimidad, solo o acompañado, según sea el caso, pero siempre en la intimidad.

He de confesar que suelo pasar el mayor tiempo posible desnudo, por desgracia nunca he vivido en las condiciones necesarias para poder cocinar o ver la tele en pelotas (la primera seguro es peligrosa, pero se me re-antoja XD), pero, por ejemplo, al salir de la ducha me tomo mi tiempo para hacer todo lo que hay que hacer antes de comenzar a vestirse. Tampoco duermo desnudo porque me enseñaron desde pequeño que eso no se hace, pero también porque las noches suelen enfermarme si no me pongo algo para dormir...

Otra cosa relacionada con mi afición a la desnudez es que de verdad disfruto el acto de desvestir. Por lo regular me desvisto lentamente, le doy su tiempo a cada momento de ello. Lo primero que me quito siempre al llegar a casa son los zapatos y las calcetas; con el tiempo he logrado aprender a apreciar los zapatos, y creo que lo que realmente me molesta son las calcetas, me choca sentir mis pies encerrados acalorándose y esas cosas. En definitiva nunca diría que lo mío es andar descalzo por el mundo, mis pies son muy nenas para eso, pero como sea disfruto mucho liberándolos al llegar a casa. 
La otra cosa que siempre me quito al llegar es el cinturón, en general me gustan los cinturones, pero el gordo que hay en mí necesita y exige a gritos libertad para su panza. Por otro lado creo que también esa es una gran propiedad de la desnudez, el cuerpo puede ser libre, expandirse y expresarse a voluntad. 
Lo siguiente que me quito al desvestirme es la camisa o camiseta, por lo general me detengo siempre a disfrutar cómo la tela recorre de abajo a arriba mi cuerpo y como cada porción de piel se va refrescando gradualmente con el aire que antes bloqueaba el algodón. La imagen de un cuerpo desnudo sólo de los pies y del torso es una que me gusta mucho, sobre todo si la piel es combinada con unos jeans así tipo cowboy. A veces paso tardes enteras así, vestido tan sólo con pantalones, nunca en público se entiende, porque eso es muy naco. 
Los pantalones son evidentemente la penúltima prenda, casi siempre los desabrocho sin prisa, a veces sólo me quedo con los pantalones desabrochados, casi siempre los dejo ceder por si mismos a la gravedad, me da gusto ver que un par de pantalones aún pueden resbalar sin dificultad por mis piernas, a menos que sean skinny, entonces si tengo que emplear las manos para separarlos, casi siempre lo hago por dentro, es decir, no jalo los pantalones sino que los voy recorriendo desde dentro como acariciando mis piernas: igual ésta tiene que ser una sensación suave. 
También me gusta mucho la imagen de un cuerpo con sólo su ropa interior. Yo siempre la uso, soy fan de la ropa interior y soy siempre muy cuidadoso al elegirla. En mi opinión la ropa interior es un bonito detalle, uno elegante, y también una bonita sorpresa, una de buen gusto. Pienso que la ropa interior dice mucho de una persona.

Evidentemente no sólo disfruto desvestirme a mí mismo, pero eso es harina de otro costal...

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