28/08/11

Por eso...

quise irme y me hice una lista de las cosas que necesitaría llevar conmigo. Comencé acomodándolas en un mantel, mi palo de escoba estaba preparado, pero pronto me di cuenta de que necesitaría algo más grande, una bolsa no bastó, una maleta tampoco, y sin darme cuenta se fueron formando torres enteras de cajas y cajas.

Me sentí abrumado y triste de pensar que no podría partir, porque no podría llevar todo eso conmigo. Entonces hice un gran hallazgo, al final de todo, en el fondo del último cajón, descubrí una palabra. Nos miramos un rato como viejos amigos que se reencuentran. Nos sonreímos y comprendí que nada más necesitaba. Nos tomamos de la mano y juntos cerramos la puerta a nuestras espaldas. Y partimos.

0 comentarios: